La Faena

Construcción de veredas en La Faena

“La Faena” está ubicada entre Av. Grecia por el sur y Av. José Arrieta por el norte y su límite poniente es Los Molineros y por el oriente el Canal San Carlos. Erróneamente se le llama así, pues su verdadero nombre es, de acuerdo al decreto otorgado a mediados del siglo XX por la Intendencia Metropolitana, “Villa Tobalaba”, la cual se dividía en dos sectores: Villa Tobalaba Oriente, desde Ictinos hasta Tobalaba, y Villa Tobalaba Poniente, que iba desde Ictinos hacia la rotonda Grecia. Su nombre ficticio se debe a que aquí existió un famoso lugar recordado como “el callejón del burro” (actual calle Diego Rojas) en donde faenaban animales para el impulso del comercio. Fue por esta razón que este sector fue bautizado por la opinión popular con el nombre de “La Faena”. Su fundación se remonta a Agosto de 1967, poblándose a través de la “Operación Sitio”. Fue en el marco de esta propuesta que llegaron numerosos grupos familiares provenientes de diferentes comunas de Santiago, organizadas a través de los denominados “Comités de Inestables”. Cuando llegaron a La Faena, los sitios estaban a medio cerrar, sin luz, agua ni alcantarillado.

A comienzos de los años setenta los pobladores comenzaron a limpiar estos territorios para habitarlos de forma clandestina. Durante estos años, muchos pobladores se desempeñaban en labores agrícolas, siendo esta su principal fuente de ingresos. Era por estas razones que cotidianamente se podían apreciar los gritos de los lecheros que bajaban desde Antupirén hacia La Faena comercializando la leche que producían. Por otra parte, estos vecinos también recibían la visita de comerciantes de textiles, que iban de puerta en puerta ofreciendo sus productos y otorgando facilidades de pago, lo que era muy común en aquellos días.

Con el advenimiento de los ochenta, estos territorios fueron loteados y comenzaron a construirse diferentes sectores para el beneficio de la comunidad. Fue así que se construyó el Parque N°2, el que era la sede oficial de la juventud, pues aquí se desarrollaron torneos de fútbol y grandes celebraciones que reunían a todo el vecindario. Fue durante este período que la cantautora Gabriela Pizarro auspiciaba entretenidas peñas, tocando y cantado lo mejor de folklor nacional. Sin embargo, durante aquellos años imperaba el toque de queda impuesto por el gobierno militar, era por esto que muchas veces la fiesta debía trasladarse a la Sede Nueva Uno o la Capilla San Carlos para así mitigar la represión y continuar con la celebración de los pobladores.

Con el advenimiento de los noventa, este barrio conoció la pavimentación, las luminarias, la locomoción colectiva y el comercio. Fue durante estos años que surgieron las primeras”Casetas Sanitarias” promovidas por el gobierno, que eran construcciones que proveían de un baño y una cocina a familias de escasos recursos. Gracias a esto comenzaron a ampliarse los barrios y las viviendas, planteándose un diseño urbano de una población “amigable” cuyo esquema de las manzanas fue hecho en forma de “L”, para que los sitios no tuviesen vecinos en frente, fomentando así una convivencia armónica, dando espacio a nuevas viviendas y el surgimiento de nuevos sectores como Villa Lautaro, ubicada en Avda. Grecia con Los Molineros, junto a la Villa Atenas.

En la actualidad este barrio lucha por la recuperación de espacios para la comunidad y es por eso que cuenta con un consultorio y una biblioteca municipal, además de colegios y sectores comerciales establecidos, brindando acogida a diferentes organizaciones deportivas, culturales y sociales que le dan vida a la población. Por todo esto podemos decir que “La Faena” es un barrio que se fundó gracias a la autogestión y que además sobrevivió a los obstáculos de la dictadura, para llegar a ser un sector marcado por una identidad solidaria en pro de un desarrollo comunitario.

La Faena Nuevo, Mural de mosaicos