Lo Hermida

Durante la colonia, el sector bajo de Peñalolén fue comprado por el regidor don Diego de Hermida quien transformó el lugar en una aldea, cuyos habitantes se dedicaron a la agricultura y ganadería. Fue él quien construyó un camino que unía Santiago con su propiedad y lo llamó Camino Real de Peñalolén (Actual Av. Grecia), por donde transitaban los principales productos que se comercializaban en esta zona. Este repartimiento fue pasando de generación en generación durante toda la colonia bajo el nombre de Hacienda de los Hermida, fue por esta razón que el sector residencial ubicado entre Avenida Grecia y Viña Cousiño junto a Américo Vespucio y el canal San Carlos, es conocido como “Lo Hermida”. Su historia como población comienza a gestarse a fines de la década de los sesenta debido a la presión habitacional existente en el país, producto de las grandes migraciones internas que se orientaron desde el campo hacia la capital.

A mediados del siglo XX los terrenos de Lo Hermida seguían formando parte de las grandes haciendas que alguna vez pertenecieron a las familias más acaudaladas de la región. Pero esta condición cambió hacia fines de la década de los sesenta, debido a que aquellas familias pusieron a disposición del gobierno los primeros territorios para el desarrollo urbano. Al respecto, el primer sector que se fundó en Lo Hermida formó parte de lo que se llamó en esos tiempos “Operación Sitio”, política habitacional que impulsó el Ex-Presidente Eduardo Frei Montalva. Sin embargo, debido a la gran cantidad de inmigrantes llegados a estos lugares se produjo un desproporcionado aumento de las demandas habitacionales, y fue por estas razones que se realizaron diversas tomas de terrenos. Una de estas fue realizada el 8 de agosto de 1970 por pobladores provenientes de todas las partes del país.

Durante aquellos años, los nuevos pobladores se organizaban para obtener los recursos esenciales para el mantenimiento de las personas. Así se constituyeron diversos grupos que recorrían la capital en busca de alimentos y medicamentos destinados al beneficio de las mujeres y niños. Según la recopilación de relatos sobre la memoria de estos barrios, los vecinos cuentan que durante el tiempo de la fundación “La única locomoción que tenían, era la Ñuñoa Vivaceta, que ni siquiera llegaba a las cercanías de los territorios”. Esto se daba en un contexto donde las autoridades y dueños de los transportes eran indiferentes a la situación experimentada por aquellos pobladores, fue por estos motivos que aquel grupo decidió hacer uso de un tractor y carro coloso para trasladar el antiguo paradero de micros y llevarlo por la fuerza hacia la población. Gracias a esto la locomoción tuvo que acercarse obligadamente a las inmediaciones del campamento “Asalto al Cuartel Moncada” y, posteriormente, el respectivo Ministerio de Transportes ordenó la circulación de locomoción colectiva. Debido a esto comenzaron a llegar recorridos como “La Plaza Egaña – Lourdes”, que permitía que los vecinos pudiesen conectarse con los diferentes sectores de la capital.

Con el advenimiento de la dictadura este barrio debió afrontar la constante represión de las fuerzas armadas. Fue durante este período que muchos de los vecinos que habitaban el sector sufrieron detenciones y muertes por el simple hecho de pensar distinto. Sin embargo, el trabajo de los pobladores continuó su curso, y durante los años ochenta la organización de vecinos logró establecer ollas comunes para el beneficio de muchas familias que no contaban con los recursos suficientes para comprar alimentos. Por otra parte, debido al constante hostigamiento de los militares, muchas mujeres se agruparon entorno a la confección de arpilleras, que eran pequeñas obras de arte que reflejaban el día a día de los habitantes que sufrían en manos de la represión. Gracias a este tipo de trabajos pudieron darse a conocer en todo el mundo los horrores de la dictadura, contribuyendo a poner fin a este oscuro período.

Hoy cuenta con una Biblioteca Popular en donde se pueden hallar infinidad de documentos que permiten conocer en profundidad la historia de este barrio. Además, desde la emblemática Junta de Vecinos N°18 se emiten las transmisiones de la primera radio de Lo Hermida, junto al canal televiso de la misma población. Por todo esto, este sector se perfila como uno de los pocos lugares que ha sabido preservar su memoria histórica por medio de la autogestión y la construcción de nuevos espacios destinados al beneficio de la comunidad.