Peñalolén Alto

 

Hacia mediados del siglo XX, debido a los grandes cambios económicos y sociales ocurridos en Chile, Peñalolén comienza a recibir un gran contingente de personas que emigran desde el campo a la ciudad. Gracias a esto, se habitan los sectores altos de la comuna conformando “La Población Peñalolén y San Judas Tadeo”. De esta manera surgieron los primeros poblados rurales alrededor de la Av. Grecia, que se caracterizaban por presentar un estilo urbano rural donde prevalecían las calles de ripio, los establos para animales, las lecherías y un comercio agrícola. Gracias a aquellos inmigrantes, estos sectores cultivaron esa esencia campesina que de alguna manera coincidió con un espacio rodeado por abundante vegetación y bañado por las aguas cordilleranas. Así entonces se desarrolló un vínculo con el territorio que permitió el desarrollo de la comuna, a pesar de las limitaciones y dificultades que debían afrontar, dada la condición de periferia en la que vivían sus habitantes. En aquellos tiempos los niños y niñas recorrían grandes extensiones de terreno para llegar al Colegio N°55 (actual Colegio Suizo, ubicado en Arrieta con Vespucio) para poder educarse y aprender los oficios que allí se impartían a toda la comunidad.

Por otra parte, los trabajadores e inquilinos de las grandes viñas ubicados al interior de la comuna, enviaban a sus hijos a “La Escuelita” ubicada al interior de la Viña Cousiño, donde también se enseñaban oficios impartidos por los sacerdotes de la comunidad. De esta manera, por varias décadas Peñalolén Alto se mantuvo como un sector rural que con el tiempo fue urbanizándose, logrando obtener luego de esto agua potable y alcantarillado. Fue gracias a este desarrollo que hacia fines de los ochenta se logró la pavimentación de las calles para el beneficio de la comunidad.

Hacia fines de los ochenta, gracias a la iniciativa de un grupo de personas amantes de la naturaleza, se estableció la Comunidad Ecológica de Peñalolén al sur de la calle Antupirén, compuesta por profesionales y artistas amantes del medio ambiente. Pronto estas personas comenzaron a levantar sus propios emprendimientos, logrando establecerse gracias a la acción de diferentes centros comunitarios que albergan distintos oficios y artesanías, además de interesantes atractivos turísticos que han permitido la conservación de un lugar único e inalterable en el tiempo.